Arte
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El Rastro de Madrid y la mezcla de mobiliario

Este fin de semana estuve en el rastro de Madrid. Es una salida que me atrae mucho porque me llena de ideas y de aire fresco. La verdad es que me excuso pensando que voy a encontrar el cuadro para la chimenea o la lámpara para la cómoda, cualquier pensamiento motivador. Lo que más me gusta son las tiendas, y lo que más me sorprende es cómo evolucionan. Hablando con Paco (Odalisca) me dijo que se trasladan al barrio de las letras en unos días y que el Rastro de Madrid ya no es lo que era. –”¡Qué lástima!”–, le dije –”¿Y eso porqué”?–, y me estuvo contando cómo el turismo de alquiler está empezando a devorar las plantas bajas de los locales. Con tristeza cansada me contó cómo continuaba allí, ahora en una tienda muchísimo menor, por los pedidos que hacen los estudios de producción para las series de época o películas con atrezzo muy concreto pero que “en cuanto se acabe esa tendencia esto desaparecerá”– me dijo. ¡Ay, Paco, ¡qué lástima!– Pues sí, y ahí seguimos, en la puerta de la micro tienda departiendo sobre diseño, piezas y años 50.

Esos cuatro silloncitos azules no tienen desperdicio, la verdad. La tapicería de las otras dos sillas ya la he visto aplicada pero, aún así, la combinación me fascina. ¿Y qué me dices de la lámpara verde clara?

Para animarme un poco miré al cielo y me dirigí hacia la nave en la que siempre acaban mis huesos y los de mis acompañantes, L.A. Studio –que por cierto, también se han ido a la calle Castelló, 8 – y que acaban de cambiarle el nombre. Conforme bajas esa calle y aparece la fachada azulona te aseguro que traspasas lo viejo para entrar de lleno y a lo grande en el territorio de la creación. Id y ya me contaréis si exagero. Y si vale la pena ver este tipo de regalos para la vista y el alma. Te dejo con un par de rincones en los que se hace un alarde brutal de cómo mezclar mobiliario no está al alcance de todos.

La manera de cortar el suelo con color y el movimiento de las dos peanas con el arco en BN me parecen maravillosos.

¡Mira qué mesa! y cómo es posible que a alguien se le ocurra esa preciosidad de combinación de color. Junto con el aplique verde y la lámpara de techo, es lo que más me gusta.

La suegra de mi hermana iba a tirar una estantería exactamente igual a esta: años 70. Sencilla, hierro pintado y madera de pino barnizada. los dos silloncitos son geniales y el tono azul más.

Sin palabras. Ya me gustaría a mí hacer esta combinación de tejidos.

Deliciosa elección y delicioso suelo amarillo, blanco y azul petróleo.

¿Es posible algo más? Pienso que quien hace este tipo de composiciones debe tener una seguridad brutal en sí mismo. Me gusta todo, chupete incluido. Creo que es más opinable el cuadro, me tiraría más algo estilo Cómic… ¿ummm? no lo sé bien.

Mirándolos despacio, en realidad es una estructura cúbica que sometes a presión y luego lacas en un taller de pintura de coches…. es a la conclusión a la que he llegado.

Y aquí queda mi paseo por el Rastro de Madrid. Si tienes un hueco, pásate un viernes o el sábado a partir de las 11:30h que es cuando las abren.

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