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Así es la ‘nómina’ de un ‘súper’

Cómo ganan dinero los supermercados

Pongamos que usted va a hacer la compra y se lleva un litro de aceite, yogures y un kilo de tomates por siete euros. De lo que usted paga por estos productos, el supermercado se queda con alrededor de un 1%.

Ésa es su ganancia. Hay algunos productos, como la leche, con los que su supermercado apenas gana, porque los compra casi al mismo precio al que luego los vende en tienda, aunque después compensa ajustando el precio al alza de otros artículos. Su cadena gana dinero porque vende mucho a muchos consumidores como usted. Como ilustra un experto del sector, un súper «tiene que hacer un encaje de bolillos para que le salgan las cuentas».

Lo que ganan los supermercados. Foto: elmundo.es

Lo que ganan los supermercados. Foto: elmundo.es

El negocio de la distribución, que engloba a las cadenas de supermercados, hipermercados, a los mercados y a las tiendas de barrio (los sitios donde vamos a comprar, en definitiva) es uno de los negocios con los márgenes más ajustados de toda la cadena agroalimentaria. Es decir, que si a lo que le cuesta al súper comprar el producto antes de venderlo le sumamos la parte proporcional de los costes fijos que tiene como empresa (como el de mantenimiento de las tiendas, de transporte o de personal) y esta cifra se la restamos al precio por el que luego vende ese producto, la diferencia no es muy grande. Quizá sólo se está embolsando unos céntimos de euro.

«El negocio de la distribución se basa en la rotación (las ventas) de artículos, no en el precio de los mismos. Un súper tiene que vender muchos kilos, toneladas de un producto para ganar dinero», coinciden fuentes del sector. Lo que ocurre es que «como venden mucho, consiguen obtener una rentabilidad adecuada», recalca José Antonio Latre, socio de la consultora KPMG.

El precio medio de lo que vende un supermercado es bajo. No son televisores ni muebles, sino peras, yogures o bebidas. Cosas baratas. De lo que paga el consumidor por estos artículos, la enseña se queda entre el 0,5% y el 1,5%, dependiendo de la cadena, de su tamaño, de su estrategia comercial y de su modelo de negocio. No es igual ser un discount (como se denomina a cadenas como Lidl o Aldi, con bajos precios), que ser un El Corte Inglés o un Carrefour, donde la variedad en el surtido es tan importante como el precio.

Los que más ganan

La cadena agroalimentaria. Foto: elmundo.es

La cadena agroalimentaria. Foto: elmundo.es

Un especialista del sector explica que son más frecuentes las cadenas que ganan por debajo del 1% o menos que las que lo hacen por encima del 1,5%. Éstas «suelen ser tiendas regionales o cadenas pequeñas, con pocos establecimientos y productos muy diferenciados». Las empresas que ganan mucho dinero y tienen los precios bajos, como Mercadona, «lo consiguen porque tienen un cliente fiel que va con el carro lleno», ilustra este experto, que apunta que hay sectores industriales, como el cárnico, que «se mueven entre el 10 y el 12%».

El porcentaje de ganancia es tan bajo porque se trata de un negocio muy competitivo: en España hay tantos supermercados de distintas enseñas que ninguno se puede permitir el lujo de disparar sus precios. «Si alguno pretende ganar más encareciendo su oferta, la gente dejaría de ir a comprar», dice Latre.

«Las cadenas parten de unos precios de venta al público recomendados por los fabricantes, pero tienen el poder de fijar los precios de los productos que venden en sus tiendas», explica María José Lechuga, de la consultora Ipsos. «Esta libertad es limitada, pues las cadenas tienen que hacer, en parte, lo que hace el resto. Si subes mucho los precios, el cliente se irá a la tienda de al lado», dice Latre.

Por eso no suele haber grandes diferencias de etiqueta entre cadenas. «La fuerte competencia que existe en España garantiza que los márgenes de los súper se ajusten al máximo para poder ofrecer buenos precios. Esto es especialmente evidente cuando los precios en origen están altos, porque los supermercados tratan de subir los últimos el precio o hacerlo lo menos posible, sobre todo en los productos esenciales, a los que el consumidor es más sensible», asegura Ignacio García Magarzo, director la asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas).

Esta sensibilidad al precio no es igual en todas las categorías. Hay productos básicos, «cuyo precio conoce bien el consumidor», como la leche, el aceite, donde «la competencia en el precio es brutal. La gente sabe lo que vale y en función de lo que cuesta se hace la idea de si una cadena es cara o barata», añade Latre.

Como coincide Aurelio del Pino, presidente de la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados (Aces), «las empresas lo que hacen es intentar ser eficientes en logística para minimizar sus costes fijos y poder mejorar sus márgenes». Leer +

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