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Marieta Quesada: pintora expresionista.

Marieta Quesada, nace en Vigo, en el seno de una familia de artistas. Su padre Fernando Quesada,  era dibujante. Su madre, Ana Legido, pintora. Y es precisamente ese ambiente familiar el que marcará su vocación artística ya desde muy joven.

Realiza sus estudios de Bellas Artes en Santa Isabel de Hungría (Sevilla). Obtiene el Premio extraordinario y beca “El Paular” de paisaje. Realiza una exposición en el Torreón de Lozoya, Segovia, representando a Sevilla con los becados de otras facultades de España. Su actividad artística se ha dirigido hasta la fecha en la búsqueda de un camino de expresión personal.
Su carácter es profundamente imaginativo y de una gran capacidad de interpretación personal de todo lo que le rodea. Utiliza como formas de expresión artística las técnicas al óleo,  la acuarela y el pastel. Lleva exponiendo individualmente desde 1988.

Foto: PiaSweetHome

Conocí a Marieta Quesada en Pamplona, cuando las dos éramos unas adolescentes. Desde entonces, aunque no nos habíamos vuelto a encontrar, he ido siguiendo su maravillosa evolución artística. La posibilidad de hacerle una entrevista me rondaba desde hacía tiempo.

Me recibe en su casa, diseñada por ella misma y construida a base de restos de materiales de derribo. En el interior hay cojines y tapetes, de esos de lino blanco con borlas y puntillas de bolillos, como los de nuestras abuelas. Nos acompañan sus dos perros: Príncipe y Tofé. Son las nueve de la mañana. Lleva blusa y turbante pintados por ella misma sobre un resto de sábana. Verla me ha transmitido unas vibraciones muy positivas trasladándome al mejor de los mejores ambientes creativos. Y así, hablando y hablando, me cuenta lo que os transcribo a continuación.

Cuéntame ¿Cómo te iniciaste como pintora?

Pues la verdad es que fue algo muy natural. Mis padres eran los dos pintores y también varios de mis tíos. Es decir, que estaba rodeada de artistas. Lo primero que nos compraban era papel y lápices de colores.

¿Qué significa para ti la pintura y a dónde te lleva?

La pintura para mi es como hablar, escribir… tengo la necesidad de expresarme cuando veo algo que me admira. Me lleva a encontrar infinitas formas y a colmar, que nunca se colman, las ansias de belleza.

¿Dónde te inspiras?

No es algo premeditado, surge de lo que veo, de lo que leo, de mi interior. ¡Ojalá! supiera cuales son mis fuentes de inspiración porque todo sería más fácil. Pero una cosa es la inspiración y otra es el trabajo, y si los dos se encuentran es como tocar el cielo. Alguna vez me ha pasado que a punto de entregar una obra he eliminado parte de ella. No se, no lo veía claro y he tenido que volver a empezar. Por eso, aunque hay unos plazos, siempre necesito margen para volver a empezar si hiciera falta. Al fin y al cabo, el beneficiado es el cliente… (piensa y se corrige) y la obra.

¿Cuál es el tema de tu obra? ¿Hay una génesis en tu estilo? ¿Cómo lo definirías?

Llevo treinta años pintando.  Cada día pinto. Vivo y siempre he vivido exclusivamente de mi pintura. Por supuesto ha habido muchas fases, es natural y obligado si eres sincera contigo misma y con los demás. Si tu pintura eres tu, y tu cambias, tu pintura tiene que cambiar. Al principio estás muy perdida, cada cuadro es diferente y normalmente bastante mediocre. Cuando terminé la carrera de Bellas Artes ya tenía una idea de lo que buscaba, tardé muchos años en conseguirlo. Ahora puedo decir que la característica esencial de mi obra es crear un ambiente en los que se fundan la luz, el color, la forma y el movimiento sin poder separarlos, como en la vida. Muchos de mis cuadros, se podría decir que son expresionistas, en el sentido literal de la palabra. Me encanta conseguir expresar ‘expresiones’.

¿Cómo te sientes cuando se critica tu obra?

Depende de quien critique. Hay críticas que me hacen crecer tanto que determinan el lugar o las personas para quien trabaje. Para quien no me entienda prefiero no existir.

¿Qué te hace sonreír?

Tantas cosas, que me paso el día sonriendo. Mira hay una virtud que valoro mucho y que me es imprescindible: la serenidad.

Personalmente no puedo vivir bajo la presión de la falta de tiempo. Necesito trabajar con margen. Trabajo mucho mejor. Me ha pasado ahora en un encargo para un retablo en Suiza. La escena es el Taller de s. José. Pues bien, después de documentarme, ver muchas fotografías, películas… hice el boceto, y –aunque se aprobó– y se presentó, lo borré. Por eso pido siempre margen de tiempo.

¿Qué preocupaciones tienes a nivel profesional? ¿Hay momentos duros?

Sufro hasta que consigo lo que quiero expresar, me angustia si es un encargo y –(se sonríe)– el tema económico, como es normal. Pero no me cambio por nadie. Si me dieran un sueldo fijo, seguro que me matan.

¿Pintas por encargo, por inspiración?

Las dos cosas. A mi cuando me hacen un encargo, se me abre una puerta y siempre pienso que es una oportunidad de explorar una nueva faceta de mi inspiración. Pero lógicamente, ser libre, pintar sin encargo es… una gran suerte.

¿Eres fiel a un estilo?

En realidad –(se ríe)– no se lo que es eso. Yo no veo las cosas de otro modo que no sea el mío, es lógico ¿no? Mi estilo es como yo veo la realidad. Puedo matizar y cambiar pequeñas cosas en una pintura, pero a la hora de pintar necesito la libertad de hacer las cosas tal y como las veo. Por eso se entiende que no pueda copiar; ese no es mi trabajo. Hay personas que son copistas, pero para mi copiar es… algo muerto.

Marieta ¿te ha pasado alguna vez que se haya rechazado algún cuadro tuyo porque el estilo, no expresa del todo, el mensaje religioso que se quiere transmitir?

Bueno cuando alguien me busca es porque conoce y le gusta mi obra.

Y sin embargo te has hecho famosa, en una parte importante por tu pintura de contenido religioso.

Bueno, yo no pintaba temas religiosos hasta, que fruto de mi oración –soy católica– pinté un Cristo de espaldas.

Tras Cristo. Marieta Quesada.

Luego, a partir de la carta de san Juan Pablo II a los artistas decidí poner un motivo de esperanza en mis cuadros. Y curiosamente la gente joven me encarga cuadros para sus casas de la Virgen, S. José, un Cristo…  Les apetece algo más actual con lo que sintonicen mejor.

¿Alguna exposición a la vista?

Lo he hecho desde 1988, pero en estos momentos las galerías están desapareciendo en nuestro país y se hace todo por internet. Cuando alguien me ha visto en la web y se interesa por mi obra, acuden directamente, incluso a mi estudio, para hablar y ver mi pintura en directo.

Y en tu faceta más familiar, ¿Cómo gestionas tu vida doméstica?

Soy mujer, no puedo ni quiero desentenderme de las realidades domésticas. Intento ser ordenada. Eso me ayuda a hacerlo compatible; una cosa me descansa y me enriquece de la otra.

¿Y tu día a día?

¿Mi día a día? Me levanto muy temprano. A las nueve estoy en mi estudio con un montón de cosas ya hechas, y por tanto puedo dedicarme toda la mañana a pintar… A las dos de la tarde suena el despertador, a veces es una liberación, pero casi siempre es horrible soltar de repente el pincel. Salgo del estudio y aunque es imposible dejar de ser quien soy, ya tengo mil cosas por hacer y me encuentro en el mundo real, ¡existen más cosas además de mi pintura! A media tarde también trabajo, pero de otra manera. Los fines de semana no cojo un pincel. En esas horas veo documentales y películas, estudio, miro láminas de grandes pintores… me voy preparando.

¿Te ayudan en casa?

¡Por supuesto que ayudan todos! sino sería imposible.

¿De qué electrodoméstico prescindirías?

Se puede prescindir de todo, pero por favor que sea solo uno o dos días. (Nos reímos).

¿Con qué disfrutas más en casa?

No me gusta cocinar, pero me encanta poner una mesa espectacular.  Doy mucha importancia a la estética, a los elementos naturales, pero me gusta lo sencillo y armonioso. Soy sensible y detallista. Disfruto mucho con las cosas bellas y en una casa, si se sabe un poco, hay muchas ocasiones de plasmar esa belleza en muchos y constantes detalles. Esto, como la buena organización de la casa, facilita que se esté muy a gusto en familia.

Al terminar y antes de despedirnos nos enseña toda la casa–estudio que es maravillosa. La luz se cuela por todos lados y a pesar del calor que hace, dentro se está muy bien. Tiene preparada su colección de bolsos y pañuelos en los que plasma algunos de sus cuadros llenos de color. Me encanta.

Con Marieta Quesada mientras charlamos para la entrevista.

Antes de irme me fijo en un pequeño cuadro al óleo que hay apoyado en el suelo: La adoración de los Magos. Espero que te haya gustado conocer a Marieta Quesada y cómo se organiza su trabajo y su vida. Puedes escribirme tus sugerencias a: infoPiaSweetHome@gmail.com

Foto: Marieta Quesada. la adoración de los Magos.

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